HR Express – Actitud de Dueño: Cómo los líderes de RRHH pueden transformar el talento en tiempos de IA

HR Express por Mandü - Sol Fajardo - Pomelo
Índice de contenidos

Este episodio de HR Express por Mandü te abre la cancha con Sol Fajardo, Chief People Officer de Pomelo, una fintech argentina que disruptió la infraestructura financiera en Latinoamérica. Con casi 20 años de experiencia transitando desde corporativos como DirecTV hasta startups de crecimiento explosivo, Sol trae una perspectiva única: la IA no es tu enemiga, es la oportunidad que RRHH llevaba años pidiendo.

La conversación toca el núcleo de lo que significa ser líder de talento hoy: ¿cómo delegamos lo operativo para recuperar el impacto estratégico? ¿Qué es esa “actitud de dueño” que realmente importa en una carrera? Y frente a la ansiedad que genera cada nuevo modelo de IA, ¿cómo respiramos sin quedarnos atrás?

Puntos Clave

  • La IA libera, no reemplaza: Las herramientas de IA te permiten delegar tareas administrativas para enfocarte en lo que realmente tiene impacto: desarrollar talento y definir cultura.
  • No hay más excusas: Si decías que RRHH no tiene tiempo de ser estratégico, la IA ya te sacó ese argumento. Ahora depende de decisiones conscientes sobre qué implementar.
  • Actitud de dueño es autonomía de carrera: Más allá del rol o la empresa, adoptar una mentalidad de dueño es adueñarse de tu propio desarrollo profesional.
  • Pomelo piensa diferente: Una cultura que evoluciona porque sus líderes evolucionan. La empresa no te desarrolla; vos te desarrollas en la empresa.

La IA y RRHH: fin de las excusas, comienzo de las decisiones

Hay una frase que empezó a circular en el mundo de People: “RRHH se quedó sin excusas.” La idea es simple: durante años, cuando un profesional de Recursos Humanos decía “no tenemos tiempo para ser estratégicos”, tenía motivos. Gran parte de su día se iba en Excels, presentaciones, tareas administrativas y procesos repetitivos.

Con la llegada de la inteligencia artificial, ese escenario empieza a cambiar. Como plantea Sol en esta conversación: “Todas las áreas dentro de las organizaciones nos quedamos sin excusas respecto a no tener tiempo para hacer el trabajo que realmente tiene impacto.” Y lejos de ser una amenaza, eso abre una oportunidad: delegar en herramientas de IA aquellas tareas que consumen tiempo y energía, pero que no necesariamente requieren nuestro talento. Esos Excels interminables, las presentaciones repetitivas o los procesos de Recursos Humanos que antes llevaban horas ahora pueden resolverse en minutos.

El verdadero cambio: qué hacemos con ese tiempo

La diferencia no está solamente en trabajar más rápido. Está en qué hacemos con el tiempo que recuperamos. La IA puede convertirse en una herramienta para liberar a los equipos de People de buena parte de la carga operativa y darles espacio para hacer aquello que genera verdadero impacto: acompañar líderes, entender mejor a las personas, tomar decisiones y construir organizaciones más sólidas.

Pero ahí aparece una decisión. La IA puede ser una oportunidad o una nueva forma de encerrarse en lo operativo. Si se aprovecha para liberar capacidad, puede acercar a RRHH al lugar estratégico que viene reclamando hace años. Porque todavía existen organizaciones donde, cuando preguntás qué hace Recursos Humanos, la respuesta se reduce a: “Me paga el sueldo”. En empresas como Pomelo, donde People tiene un rol estratégico, esa realidad resulta impensable. Pero sigue existiendo, y la IA puede ayudar a transformarla.

De lo operativo a lo estratégico

Por eso, el cambio que trae la inteligencia artificial no es solamente tecnológico. También es un cambio de identidad para RRHH. La IA reduce el tiempo que dedicamos a tareas operativas, pero no decide qué hacer con ese tiempo. Esa decisión sigue siendo nuestra.

Sol lo resume de una manera potente: la inteligencia artificial te quita la excusa, pero también te abre la puerta para ser lo que siempre quisiste ser.

Pomelo: Cómo crece una fintech desde su gente

Pomelo no es un nombre más en el ecosistema fintech de Latinoamérica. Nació en Argentina con la misión de reimaginar la infraestructura financiera y, en pocos años, logró expandirse a distintos mercados de la región. Pero crecer rápido y operar en varios países al mismo tiempo trae una pregunta inevitable: ¿cómo escala una fintech sin perder su cultura?

Para Sol, la respuesta está en las personas. “Pomelo ocupa otro espacio dentro de las organizaciones”, explica. Y ese lugar no es producto del azar, sino de una decisión consciente de construir una cultura que evoluciona junto con el negocio. No se trata de definir valores una vez y dejarlos escritos en una pared. Se trata de una cultura que respira, aprende y se adapta, porque sus líderes también lo hacen.

Foco, velocidad e impacto positivo

La cultura de Pomelo se apoya en tres principios: foco en el cliente, velocidad con calidad e impacto positivo. Pero los principios solo cobran sentido cuando se traducen en comportamientos concretos: cómo toman decisiones los equipos, cómo trabajan los líderes y cómo las nuevas personas que se incorporan los hacen propios.

Ahí aparece una dimensión central de la gestión del talento: hacer que la cultura acompañe el crecimiento sin convertirse en un freno para él. Y también una de las oportunidades que abre la IA: liberar tiempo de las tareas más operativas para que People pueda concentrarse en aquello que realmente hace evolucionar a una organización.

Actitud de dueño: más allá del rol

En un momento de la conversación, Sol lleva la discusión de lo organizacional a algo mucho más personal: cómo cada persona puede hacerse cargo de su propio crecimiento profesional.

“Cuando vos estás en una startup o en un scaleup, hay mucho por hacer”, plantea. En ese contexto, asumir una actitud de dueño puede acelerar la cantidad de cosas que aprendés, los desafíos que enfrentás y el impacto que podés generar.

Pero hay una diferencia importante: actitud de dueño no significa trabajar más, significa involucrarte de otra manera con tu carrera.

Para Sol, esa actitud implica preguntarte, en cada etapa profesional: ¿cuánto de lo que estoy haciendo me ayuda a desplegar mi talento? ¿Cuánto me permite aprender, evolucionar y asumir nuevos desafíos?

No se trata solamente del salario, el cargo o la empresa en la que trabajás. Se trata de mirar cada experiencia como una oportunidad de desarrollo y preguntarte si te está acercando a la profesional que querés ser.

Y esa mirada no depende del tamaño de la organización. En una corporación, puede significar buscar nuevos desafíos, espacios de aprendizaje o proyectos que te permitan salir de tu zona de confort. En una startup o scaleup, donde la velocidad y la autonomía suelen ser mayores, esa actitud puede amplificar todavía más las oportunidades de crecimiento.