Se abre una búsqueda y el recruiter pide la descripción del puesto. Aparece un Word de hace tres años, con tareas que ya no se hacen y un reporte a un cargo que dejó de existir.
Se usa igual, porque el proceso no puede esperar, y el documento vuelve a la carpeta hasta la próxima vez.
La ficha existe, pero no sostiene ninguna decisión. Si querés ver cómo se mantiene conectada al legajo y a la evaluación, mirá cómo funciona la administración de personas en Mandü.
Una ficha que nadie abre
El problema no es que falte el documento. Es que el que existe da una sensación de orden mientras las decisiones se toman por otro lado: selección publica con requisitos que ya no aplican, cada líder evalúa con su propio criterio y las bandas salariales se arman sobre percepciones.
Cuando la ficha no refleja lo que la persona realmente hace, esa brecha aparece en el peor momento: un reclamo por categoría, un cambio de turno que suma responsabilidades o una revisión de convenio donde nadie puede explicar por qué ese puesto está donde está.
Por qué se desactualiza sin que nadie lo note
Porque actualizarla no está atada a ningún evento.
Las descripciones se escriben en una campaña puntual, se guardan y después la organización sigue moviéndose: alguien asume una tarea nueva, otro cambia de reporte, un puesto se parte en dos. Nada de eso dispara una revisión del documento.
A eso se suma una confusión frecuente. La descripción define qué hace el rol dentro de la estructura: responsabilidades, reportes, condiciones.
El perfil describe qué necesita la persona que lo ocupa: competencias, formación, experiencia. Cuando se mezclan, el resultado es una lista de tareas disfrazada de requisitos que no le sirve ni a quien selecciona ni a quien evalúa.
Qué revisar en una ficha existente
- Si lo que dice coincide con lo que esa persona hace hoy.
- Si las responsabilidades están redactadas como resultados y no como tareas sueltas.
- Si cada competencia tiene niveles y ejemplos de lo que se espera ver.
- A quién reporta y con qué otros roles se relaciona.
- Si la categoría de convenio asociada sigue siendo la correcta.
- Cuándo fue la última revisión y quién la hizo.
Dónde suele quedar desactualizada
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Momento |
Qué suele pasar |
Qué conviene mirar |
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Cambio de puesto o categoría |
La persona cambia, la ficha no |
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Apertura de una búsqueda |
Se publica con requisitos viejos |
Qué pide realmente el rol hoy |
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Evaluación de desempeño |
Cada líder usa su propio criterio |
Si hay competencias definidas |
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Reorganización de un área |
Cambian reportes y nadie lo anota |
El organigrama vigente |
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Revisión de bandas salariales |
Se arman sin sustento técnico |
Complejidad y autonomía del puesto |
Cómo escribirla para que se use
El primer cambio es pasar de tareas a responsabilidades con un resultado esperado. “Atender reclamos” es una tarea; “resolver los reclamos en primera instancia dentro del plazo acordado con el área” es una responsabilidad que se puede conversar y evaluar.
Cada una necesita un verbo, un resultado y una forma de saber si se cumplió, aunque sea cualitativa.
El segundo cambio son las competencias. “Proactividad” no dice nada sin ejemplos. Si la competencia es gestión de prioridades, el nivel esperado puede ser “cumple lo acordado en los plazos” y el destacado, “reorganiza su agenda ante imprevistos y avisa a tiempo”.
Con esa estructura, la evaluación de desempeño deja de ser una charla incómoda y pasa a ser una revisión sobre criterios compartidos, algo que también ayuda a documentarla correctamente.
Qué alimenta la ficha cuando está bien armada
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Proceso |
Qué toma de la descripción |
Quién participa |
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Competencias y requisitos reales del rol |
RR. HH. y el líder |
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Evaluación |
Responsabilidades y niveles esperados |
Líder y colaborador |
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Bandas salariales |
Complejidad y autonomía del puesto |
RR. HH. y dirección |
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Categoría y fecha de cada cambio |
RR. HH. |
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Brechas de competencia a trabajar |
RR. HH. y el líder |
Qué errores evitar
- Escribirla solo desde RR. HH., sin el líder que conoce el día a día.
- Copiar una plantilla genérica y cambiarle el título del puesto.
- Mezclar tareas con requisitos personales en la misma lista.
- Dejarla sin fecha de revisión ni responsable.
- No vincularla con la categoría de convenio que se liquida.
- Guardarla en una carpeta suelta en vez de junto al legajo digital.
Mandü mantiene puestos, estructura y legajos conectados, de modo que cuando actualizás una descripción el cambio se refleja en el organigrama y en el historial del colaborador sin doble carga.
Esa misma información alimenta la evaluación, la selección y los planes de formación, sin que nadie tenga que sincronizar planillas. Si querés dejar de trabajar con fichas sueltas, agendá una demo.
Preguntas frecuentes sobre descripción de puestos: cómo escribirla para que realmente se use
¿Cuál es la diferencia entre descripción y perfil de puesto?
La descripción define qué hace el rol dentro de la organización. El perfil describe qué necesita la persona que lo ocupa. Pueden vivir en la misma ficha, pero conviene mantenerlos distinguidos.
¿Cada cuánto conviene actualizarla?
Una revisión anual es un piso razonable. Fuera de eso, cualquier cambio relevante en el rol, en el reporte o en la categoría debería disparar una revisión inmediata.
¿Por qué una ficha desactualizada afecta la liquidación?
Porque la categoría registrada es la que se liquida. Si las responsabilidades reales ya no coinciden con esa categoría, la diferencia queda sin explicación documentada hasta que alguien pregunta.
¿Quién debería escribirla?
El líder directo aporta el contenido, porque conoce el trabajo cotidiano, y RR. HH. cuida la consistencia con el resto de la estructura. Cuando la escribe uno solo, queda genérica o desalineada.
¿Cómo se usa en la evaluación de desempeño?
Como base de la conversación: las responsabilidades definen qué se espera y las competencias, con sus niveles, definen cómo se ve cumplido. Eso reduce la interpretación personal de cada evaluador.





